La velocidad es la clave de la distinción. La Luna cambia de signo cada dos días y medio, el Sol cada mes, Mercurio y Venus cada pocas semanas, Marte cada seis o siete. Estos son personales: dos personas nacidas en el mismo mes pueden diferir en todos ellos. Júpiter tarda un año por signo y Saturno dos años y medio, por lo que describen a una generación en lugar de a un individuo; son los planetas sociales, como se les suele llamar.
Urano pasa siete años en un signo, Neptuno catorce y Plutón entre doce y treinta y dos. Todos los de tu generación escolar los comparten. Cuando un astrólogo te dice que tu Plutón en Escorpio te hace intenso, en realidad está describiendo a cientos de millones de personas a la vez.
La excepción es más importante que la regla: cuando un planeta exterior se sitúa cerca de un punto personal —en conjunción con tu Sol, Luna o Ascendente—, la posición generacional se vuelve personal. De ahí surgen las cartas verdaderamente inusuales.