La progresión secundaria utiliza una regla simbólica sencilla: la carta del trigésimo día después de tu nacimiento describe tu trigésimo año. No es una afirmación física; es una convención que ha demostrado ser útil descriptivamente durante varios siglos.
La Luna progresada es la que más trabaja. Se mueve aproximadamente un grado por año, pasa alrededor de dos años y medio por signo y completa un ciclo completo a los veintisiete. Su signo describe el registro emocional de todo un período de dos años, por lo que explica estados de ánimo que ningún tránsito justifica.
Un cambio de signo solar progresado —que ocurre una o dos veces en la mayoría de las vidas— es el indicador de tiempo más subestimado en astrología. La gente rara vez nota la fecha y casi siempre reconoce el cambio en retrospectiva.